Consumidores curiosos
La curiosidad podría decirse que es una condición innata a los seres humanos. La historia da cuenta de ella permanentemente: grandes inventos, descubrimientos, encuentros de culturas, etc. etc. En la actualidad si bien los avances científicos son vertiginosos, no estamos tan seguros de que la curiosidad esté presente en nuestra vida cotidiana. La velocidad de los cambios, la sobre exposición a la información y premura del día a día hacen que destinemos poco tiempo a preguntarnos el porqué de las cosas, cómo, cuándo, dónde, etc.
Por otra parte, “en sentido estricto, consumo es la acción y efecto de consumir o gastar, bien sean productos alimenticios y otros géneros de vida efímera, bien energía, entendiendo por consumir como el hecho de destruir, utilizar comestibles u otros bienes para satisfacer necesidades o deseos, o gastar energía o un producto energético” .
Si “en términos puramente económicos se entiende por consumo la etapa final del proceso económico, especialmente del productivo, definida como el momento en que un bien o servicio produce alguna utilidad al sujeto consumidor” ¿qué sabemos de ese proceso productivo? Una respuesta pragmática podría ser que es imposible estar al tanto de todos los sistemas de producción, que es cosa de especialistas, que lleva tiempo…Puede que si, y puede que no. Tal vez podríamos adoptar una actitud curiosa respecto a algunos aspectos, en este caso los alimentos que consumimos. La tarea de una mirada crítica y curiosa que nos permita acceder a más información no es imposible. Algunas pistas:
* Leer las etiquetas de los productos en cuanto a sus componentes, atendiendo especialmente a aquello que no constituye a la materia prima específica del producto en sí mismo: por ejemplo el pan, además de harina ¿qué más tiene?
* Las publicidades, ¿de qué manera presentan al posible comprador? ¿Cómo es el antes y el después de comer lo anunciado? ¿Qué imágenes, colores, situaciones acompañan al producto?
* ¿Por qué está cada vez más generalizado el agregado de elementos como el calcio o el hierro si los podemos hallar en muchos alimentos naturalmente? ¿A qué se debe el incremento de “concentrados” vitamínicos?
* ¿Quiénes son los principales anunciantes en las publicaciones destinadas a las actividades agropecuarias? Las empresas “triunfadoras” ¿qué cifras arrojan?
* Para los más curiosos, el uso de la Internet puede ser una herramienta muy valiosa. Visitar sitios ecologistas pero también aquellos oficiales de empresas que venden agroquímicos.
* ¿Son iguales las condiciones de producción de los alimentos de consumo interno que los que se exportan? ¿Se les permiten los mismos niveles de residuos de agroquímicos?
Tener una actitud curiosa es pensar las cosas de otra manera, desde otro lugar. Diferente a lo establecido o naturalizado. Nos lleva a desandar lo transitado y pensar caminos alternativos. Dice el dicho popular que “la curiosidad mató al gato”, a nosotros ¿qué nos está matando?
Artículo publicado en el Periódico "El Sendero del Medio"