¿Qué hay de comer...?

Autor: 
Prof. Silvia Barbieri

¿Qué hay de comer?

Desde hace varios años todos estamos preocupados por las frutas y verduras que nos ofrece el mercado. Nos quejamos de la falta de sabor, de algunas complicaciones estomacales que devienen luego de su ingesta y esa especie de “detergente” que despiden algunas y que nos dejan pensando. Pocas personas reparan en el detalle de que en esos alimentos cada vez más estéticamente agradables, en color, tamaño y forma es rarísimo encontrar pequeños bichitos, ya sea tipo mosquitas, gusanitos, etc. ¿por qué será? También circula en el saber popular, fruto de campañas sanitarias de años anteriores que unos chorritos de vinagre o lavandina eliminan todo inconveniente de las verduras. Quienes se ocupan en el procesamiento de estos alimentos se han vuelto expertos aplicando este método que saca bacterias nocivas para la salud pero no los agroquímicos que se usan para su cultivo y tampoco eliminan su origen transgénico.
Pero ¿qué sucede con el resto de los alimentos?: azúcar, yerba, harinas, aceites, dulces, quesos, fideos… Aquellos que forman parte de nuestra dieta diaria en sus múltiples presentaciones, llamados “no perecederos”. Coherentes con la idea de la erradicación de gérmenes, se piensa que si un producto está debidamente testeado en su proceso de industrialización y envasado cuidadosamente ya no hay problemas. Lo que no sabemos es qué se le pone a esas materias primas para aumentar su rendimiento, evitar las plagas, conservarlos en silos, darles color, refinamiento y texturas más apetitosas, abaratar costos, etc. Etc.
El glifosato es uno de elementos más utilizados en los últimos años para facilitar los cultivos. La soja transgénica resulta inmune a la acción de este agroquímico lo que permite que se elimine toda otra forma de vegetación que pueda afectar la productividad de la misma, así como los insectos. Todavía está en estudio el impacto de estos agroquímicos pero cada vez hay más comunidades pequeñas afectadas por su utilización. Las agrupaciones ecologistas permanentemente denuncian el impacto en el medio ambiente siendo tildadas de “extremistas”. Tampoco hay estudios de su influencia en pequeñas dosis o combinado con otros . El caso de la soja es paradigmático, pero no es el único. Si pudiéramos hacer esta ecuación: “agroquímicos + transgénicos + grandes extensiones de tierra con dueños que ni siquiera las conocen + falta de personal especializado” ¿nos imaginamos el resultado?
Cualquiera que visite una página de Internet en donde se informe y aconseje a los productores agrícolas, aún en sitios oficiales, es muy común hallar la recomendación de una múltiple variedad de agroquímicos (fertilizantes, herbicidas, plaguicidas, fungicidas) por ejemplo para la yerba mate, el trigo, el forraje para animales, etc. etc.
Las empresas que comercializan estos agroquímicos son poderosas transnacionales con sedes en países centrales. ¿Será una coincidencia que la exportación de alimentos orgánicos de la Argentina tiene como destino países de Europa, Estados Unidos y Japón? No vaya a ser que el rey esté desnudo y no nos demos cuenta.

Artí­culo publicado en el periódico "El Sendero del Medio"